molly-molls:

Todos los días había salido a pasear por Londres muggle. Todo le parecía maravilloso y parecía no terminar nunca. Paseando una zona llena de cafés y restaurantes, a Molly comenzó a darle hambre. llevaba horas caminando y no había comido nada, era normal. Fuera de una cafetería bonita, había una joven ofreciendo pastelillos de muestra. La pelirroja por un momento dudó, pero finalmente aceptó el que la chica le tendía porque olía delicioso. Siguió caminando mientras le daba una mordida. Se detuvo al probarlo. Definitivamente tenía que ir a preguntar la receta ¡era muy bueno!— Esto está incluso mejor que la comida de los elfos —susurró para ella misma.

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-Oye, fíjate por donde vas,- espetó Zachary al chocar con alguien que se había dado la vuelta de un segundo a otro mientras el daba la vuelta a una calle. Entonces reconoció a la pelirroja, era la hermano mayor de los Prewett. -Claro, tenía que ser alguien como tú,- comentó molesto sacudiéndose la camisa que le había manchado con el merengue del pastelito que ella iba comiendo. -¿Acaso ustedes solo saben comer?-

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1 week ago · 19 notes (© molly-molls)
#holi c: #molly

I’m going to kill you | Zack & Edgar 

eddysexybones:

 


Miró a su alrededor y vio que no habían muchas personas por el pasillo así que le pareció un buen lugar. —Por mi está bien. No pretendo quitarte mucho tiempo estaba sereno a comparación cuando su hermana le dio la noticia. —Supongo que tienes una idea del porque te hablé… acabo de ver a mi hermana y dio una noticia que si te soy sincero no fue del todo mi agrado. esperó su reacción. Le había prometido a su hermana que hablaría bien y él y eso es lo que haría. No quería que le viera la cara a su hermana y eso se lo dejaría muy en claro. —Sé que mi hermana ya no es una niña, pero eso no quiere decir que no tenga quien la cuide. se cruzó de brazos, respirando hondo. 

-Bien,- replicó parándose muy recto. Se suponía que las personas dignas de confianza se paraban erectas pues no tenían nada que esconder, y no era que el escondiera algo malo pero bueno, tonto protocolo. -Te escucho,- dijo haciéndole saber que podía decirle lo que quería. Lo miró a los ojos como debía y sin querer una pequeña sonrisa cínica se le plasmó en el rostro cuando Edgar le dijo que su relación con Amelia no le agradaba del todo. Maldición, eso no era ser neutro, así que hizo lo que pudo para quitarse ese gesto de la cara. -Lo lamento, sé que cierta reputación me precede,- comenzó diciendo, -en todas las casas,- agregó irónicamente pues tampoco lo querían tanto en Slytherin, al menos el séquito de Malfoy y Rodolphus. El comentario sobre Amelia hizo que Zack rompiera contacto visual con el Hufflepuff apenas unos instantes pero luego el Slytherin ladeó la cabeza en dirección al joven mago, observando la postura del chico, que significaba una barrera de desagrado. Parecía más que obvio que Edgar no daba su aprobación. -Entiendo, Bones, estoy consciente de eso, créeme. Lamento no haber sido más claro antes con tus padres respecto a mis intenciones con ella. Ya les he enviado una lechuza esperando su aprobación, sin embargo, conoces a tu hermana… Para ella lo nuestro es más que oficial.-



Come As You Are | Rabastan & Zack 

its-rabastan-universe:

 

Sabía que no había elegido las palabras adecuadas, pero ¿qué más podía decirle? "Oye, Zack, perdóname, estoy preocupado ahora. ¿Necesitas un vaso de agua?". No, no. Eso no iba a arreglar nada. Ciertamente, Rabastan no era bueno con las palabras. Giró los ojos, pero antes de que pudiera soltar nada, Zack siguió hablando. Se acercó a él con rapidez y Lestrange sólo atinó a erguirse, por un momento pensó que lo golpearía. Sin embargo, cualquier atisbo de confusión en su rostro se borró, dejando que algo más lo gobernara. Sí, sí, era una marioneta. No le interesa en absoluto la pureza de sangre, ni torturar a gente. Nada, maldita sea nada. Pero, ¿eso qué? Como bien se lo había dicho su padre, él no tenía derecho a elegir.—¿Crees que me estoy uniendo porque no tengo un maldito hobbie?—soltó sin poder evitarlo. Zachary le estaba diciendo todo lo que sabía, pero que no quería escuchar y eso lo hacía aún peor. Se quitó de encima el dedo de su amigo, era cierto todo lo que él decía, pero no tenía razón en todo, tampoco se había enterado de las últimas.—Sí, me importa una mierda la pureza de sangre, la separación de casas… No me importa nada de eso.—dijo sólo para dejarlo claro. Con lo siguiente, volvió a girar los ojos. Sí, todo mundo le decía que debía ser como su hermano y hasta cierto punto él lo había creído, pero hacía semanas que no era esa su prioridad.—Seis malditos años y parece que no me conoces en absoluto—soltó enfadado—No quiero matar a nadie. No odio a nadie en esta maldita escuela…—Ni siquiera a Malfoy—No quiero herir a nadie, idiota. Incluso cuando juego quidditch desvió la maldita bludger a una parte menos sensible del jugador, y tengo muy buena puntería—explicó, queriendo dejar eso en claro. Si había algo de lo cual podía sentirse orgulloso era el quidditch, aunque ahora eso no tuviera relevancia—No quiero ser como Rodolphus pero…—contuvo la respiración—No puedo elegir—sabía lo estúpido que sonaba eso, pero así era, y no sabía cómo explicarse mejor.

La respuesta firme de su ex-amigo lo hizo enderezarse un poco más, aún apuntándole con un dedo acusador, justo antes de que Rabastan le alejara la mano. Las cejas de Zack se hundieron en confusión momentánea. -¿Qué?- pronunció en voz tan baja que ni él mismo se entendió, seguido de escuchar lo que realmente opinaba y sentía el menor de los Lestrange. Por unos breves instantes, fue como si Zachary no estuviera tan solo, Rab tampoco deseaba ser parte de aquello y sin embargo, sus casos no eran para nada similares. Cuando el otro chico lo acusó de no conocerlo tan bien como debería Parkinson alzó la barbilla, elevando la mirada para mantenerla al mismo nivel que Rabastan. Tienes razón, ya no sé si te conozco. No conozco a nadie, ni siquiera a mí mismo. Sólo sé que no se puede confiar en nadie. Ni siquiera la familia. Mira lo que hacen con nosotros… Pensaba sin despegar la vista de los abismos oscuros de los ojos del otro. Sacudió la cabeza una vez. -No importa, ¿has sido tú? ¿Tú asesinaste a la prima de Amelia? Ha sido un espléndido acto de iniciación,- escupió ácidamente, -¿cuantos magos o brujas más debes asesinar para recibir tu marca? Sé sobre eso,- asintió con reproche cortando una respuesta. No creía que hubiese sido él, se negaba a creerlo y justo le había dicho que no quería herir a nadie pero estaba tan molesto que acusarlo hipotéticamente de haberlo hecho descargaba su decepción e ira.  -He visto la de mi padre.- Dijo obligándose a llamar a aquel hombre. -Toda esa sangre que derramaron anoche no era sangre muggle, era sangre pura. No eres estúpido Rabastan, jamás lo has sido.¿Porqué demonios no abres los ojos y te das cuenta de que la agenda del Señor Tenebroso no tiene nada que ver con el linaje mágico? No tienes que ser un maldito asesino para sobrevivir, tampoco estoy diciendo que debemos salvar a esa gente pero…- tragó duro. Era inútil, parecía que Rabastan estaba determinado a obedecer lo que su familia exigía, tan evidente como el hecho que Zack se negaría tanto como pudiera. Aunque con una guerra inminente a la vuelta de la esquina, los posibles resultados a su rebeldía no eran variados. -¿Cómo piensas vivir con la culpa?- musitó entrecerrando los ojos, rechinando los dientes. Ya ni siquiera era un reclamo, hablaba en serio, en verdad quería saber. 



“Sometimes I’m terrified of my heart; of its constant hunger for whatever it is it wants. The way it stops and starts.” — Edgar Allan Poe



betty-braithwaiite:

Esto es verdaderamente bueno, mamá —felicitó con una gran sonrisa, mientras despegaba la vista del periódico en el que su madre escribía y se volteaba a verla, sentadas ambas en una terraza exterior de un café en Londres. Le gustaban esas salidas, madre e hija, aunque serían mejores con su padre presente por ahí, pero él no tenía vacaciones y andaba investigando algo para su próximo artículo en el profeta. A Betty le encantaría ser como ellos y se notaba en sus ojos cuando miraba a su madre, tan parecida en físico a ella misma.

Las risotadas de ambas eran audibles, estaban pasando un buen rato y era notorio. Fue cuando los curiosos ojos de Betty, que no estaban quietos en ningún momento, lograron ver una figura que le resultó vagamente familiar. Convenientemente, su madre ya tenía que irse también al trabajo, por lo que no tendría que preocuparse de dejarla sola. Con una cálida sonrisa y un abrazo se despidió de ella, diciéndole que pasaría un rato más paseando por su cuenta. Corría un viento helado y fuerte, por lo que su madre antes de irse le obligó a hacerse una alta coleta. Comprobó que la persona que había visto seguía ahí, antes de cruzar la calle y cruzar.

--Disculpa —llamó, haciendo que se volteara el contrario— ¿No te conozco… de Hogwarts? —sí, se arriesgaba a decir el nombre de la escuela de magia a riesgo de equivocarse de persona, aunque Betty jamás olvidaba una cara y esa se le hacía conocida. En todo caso, si era sólo un muggle más, sólo creería que le jugaba una mala broma con un nombre falso.

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El clima de ese día era inusual para el verano, inclusive en Londres, pero a Zachary no le molestaba en lo absoluto. Había salido con un abrigo y la siempre fiel petaca mágica que siempre llevaba Whiskey de Fuego, otra forma de combatir el gélido aire de aquel nublado día. Había decidido desviarse de su camino a con los Bones y en lugar de eso divagaba por Camden, un barrio no muy alejado del centro de Londres. Iba a cruzar una calle cuando sintió a alguien cerca por lo que se volvió bruscamente al otro extremo de la calle cuando lo llamaron. -¿Qué?- respondió mirando a la persona de pies a cabeza con mala cara. Genial, alguien de la escuela. -No, piérdete…- soltó un bufido. -Eres una de las tontas mascotas de Skeeter.-

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(via betty-braithwaiite-deactivated2)



Come As You Are | Rabastan & Zack 

its-rabastan-universe:

 

Recordaba que en las últimas semanas, antes de que Zack se fuera, él lo había estado evitando todo el tiempo. No dormía en la habitación y no hablaba con él en clase, incluso hacía lo posible por no encontrarlo en el Gran Comedor, por esas razones no se había enterado de que había sido envenenado y enviado a San Mungo hasta que Amelia se lo había dicho. Y ahora había vuelto y ya nada era igual, se sentia estúpido. Se mordió la lengua para callarse lo que sentía y dejó de mirarlo, esperando que ignorarse diera resultado. Al escucharlo pronunciar algo se giró y atisbó la pluma. Esa maldita pluma que le había ayudado en aquel tonto examen, fue una suerte que el papel no contuviera algún tipo de encantamiento. La tomó y soltó un gruñido, como respuesta. Se levantó, llevándola en una mano, hasta la salida, pero antes de hacerlo se detuvo. No lo miró.—Amelia me dijo lo que pasó—anunció—¿Ya estás bien?—preguntó, tratando de ocultar su preocupación. Por fortuna, había logrado que todo lo que saliera de su boca sonara con la misma indiferencia, y sólo esperaba lograrlo con Zack.

Lo miró de reojo sólo un segundo antes de continuar con sus cosas, apresurándose sin saber porqué. No quería estar ahí solo, aunque si quería estar solo, pero no en ese lugar encerrado. Se dio cuenta que Rabastan iba a dejar el dormitorio y no dijo más, pero cuando lo escuchó hablar se detuvo y miró hacia atrás, a la salida. Un bufido en forma de risa se le escapó y negó débilmente. -Si Rabastan, estoy mejor que nunca,- mintió con descaro con tono ácido. -Si no fuera por la piadosa bondad de mi padre no estaría aquí parado ahora. -Soltó de repente, atinando una patada a su baúl que se cerró por el impacto antes de que Zachary se volteara a su compañero. -¿Sabes qué?- comenzó diciendo echando unos pasos hacia él. -Eres un idiota. Eres una estúpida marioneta que ha decidido jurar lealtad por una causa que ni siquiera te importa en realidad.- Acusó Parkinson apuntándolo con el dedo índice al pecho bastante molesto. No debía decir aquello pero no le importaba, en las últimas semanas lo habían hecho llegar varias veces al punto en que deseaba estar muerto así que poco le importaba lo que Rab o alguno de sus otros compañeros le hicieran ahora. Honestamente ni siquiera se veía regresando al castillo en Septiembre. -La pureza de la sangre,- recitó con mofa, -Jamás fue más que el puto tema que nuestros padres no se cansaban de repetir en todas las cenas.-Le recordó. -Si vas a matar a alguien, por lo menos que sea porque le odias, no porque le estás haciendo el favor a la humanidad, al Mundo Mágico. Todo es una gran puta mentira porque a nadie le importas y el momento en que dejes de serles útil van a aniquilarte, Rabastan.- La facciones de Zack se deformaron nuevamente en una mueca burlona. -Pero claro, a ti todo lo que te importa es seguir los pasos de Rodolphus. Eso, eso es lo que me da más puta lástima.- Ambos muchachos se miraban intensamente a los ojos, lo más probable era que eso no se quedaría así y el menor de los Lestrange haría algo al respecto, pero al diablo, probablemente sería la última vez que lo vería y quería que supiera lo que había tenido en mente en ese entonces.



HELP! I need somebody, not just anybody | Rita & Zack 

enchaantinglynasty:

 

El animal aún podía oírse ahí fuera y la rubia, a diferencia del Slytherin que se empeñaba (como siempre) En querer salvar el condenado día todo lo que quería era su varita, probablemente para salir y atacar al animal cuan desquiciado sin táctica alguna, y no iba a permitir una muerte, aunque se tratase de una tan insignificante como la de Zachary Parkinson. 

Ese lugar estaba comenzando a sofocarla, la tenue luz que apenas dejaba a la vista los  ojos del chico le volvía loca, si la insistencia del chico no fuera tanta podrían esperar tranquilamente encendiendo una luz, pero no, porque estaba encerrada con el idiota más grande de todos. El tacto gélido de sus dedos la hizo estremecer y de pronto se sintió avergonzada, puso su mano libre en el pecho del chico para empujarlo sintiendo sus pectorales y sorprendida por aquello se vio tentada a preguntarle si hacía ejercicio. En eso el animal gruñó y del susto Rita se aferró a Zack aterrada. Le miró a los ojos y susurró —Te la daré, pero, no hagas nada estúpido ¿de acuerdo?—Cuestionó. Sin apartar la vista de sus ojos que brillaban más que nunca.

Cuando sus dedos rozaron aquella piel un horrible cosquilleo que no parecía pertenercer a la situación le invadió todo el cuello. El estremecimiento e inaudible jadeo de la rubia llegó a la  piel del muchacho como un cálido vaho que le erizó todos los vellos del cuerpo al mismo tiempo que Rita trataba de alejarlo por el pecho. Sin entender realmente y ante el potente aullido del lobo Zachary atrapó a Rita, sosteniéndola con fuerza como si ella se tratase de su varita, como si ella fuese su fuente de energía. Dirigió la mirada hacia abajo, pues a pesar de que la rubia era mayor y siempre llevaba zapatos algo altos él seguía siendo más alto. -¿A qué te refieres con algo estúpido?- se encontró el Slytherin preguntando con voz afectada. No supo en que momento se inclinó aún más hacia ella, pero la Raven ni siquiera había tenido la oportunidad de responder porque Zack había tomado su mandíbula fijándola en su lugar para plantarle un beso improvisado.



Marry you | Zack, Eleanor & Gideon 

gidsprewett:

eleanor-greengrass:

 

Una sonrisa automática apareció en el rostro de Eleanor, ¿de verdad Zachary deseaba casarse con ella? Ficticia, claro, pero aun así era una boda.  Miro a Gideon mordiéndose el labio inferior y luego se aproximo a donde se encontraban observando como el Slytherin ponía los galeones en la mesa. — Bien, esta bien…supongo — comento tratando de contener su alegría. Vio que Phoebe dejo un velo en la mesa y Eleanor se aproximo a tomarlo, colocándoselo en la cabeza — Esto esta horrible… debería tener un color menos opaco… — musito haciendo una breve mueca. Para su boda con Zachary se había imaginado las cosas con bastante glamour y estilo, pero se recordó que era simulada y solo debían practicar para cuando sucediera de verdad. Eleanor aun no comprendía las miradas de risa que Gideon le enviaba a Zachary y este lo nervioso e incomodo que se encontraba ante la situación, si no que tomo la mano del pelinegro y miro a Gideon elevando una ceja — Apúrate — le sentencio — Tengo que ir a comprar ropa… — añadió soltando un suspiro amable.

Una vez que los galeones cayeron en sus manos, Gideon sonrió divertido. Levantó su mirada hacia Zack, con una ceja arqueada. Como iba a disfrutar esto. Rió entre dientes y guardó el dinero en su bolsillo—. Perdón, McGonagall no nos dio más presupuesto —replicó ante la queja de Eleanor por el velo. Tomó aquel pedazo de tela y se lo colocó a la morena—. Listo —anunció. Se relamió los labios y escuchó a la muchacha, por lo que una suave carcajada escapó de su boca—. Claro, la ropa… Está bien —se aclaró la garganta y alzo ambas manos—. Estamos reunidos hoy por el enlazamiento… —Se detuvo y se giró hacia Phoebe—. ¿Enlazamiento existe, verdad? —Le preguntó en un susurro—. Bien, sí. Para el enlazamiento de estos dos jóvenes. Eleanor Greengrass —señaló a la chica—. Y Zack el feo —bromeó, señalándole a él—. Ahora, sus votos maritales —pidió—. Digan alguna idiotez como: “Te cuidaré por toda la vida aunque te dé herpes” —informó en un susurro a ambos. 

Miró al Hufflepuff con desprecio, odiaba aquella sonrisa inmadura y percibió a Eleanor llegar a su lado, envuelta en una dulce fragancia floral. Zack escuchó el comentario de la bruja y giró el rostro, justo para verla acomodarse aquel velo que, era cierto, en verdad era feo pero la respuesta de Gideon le hizo entornar los ojos. Entonces sintió la mano de Eleanor entrelazarse con la suya, mirando hacia abajo unos instantes antes de seguir su brazo hasta los hombros, donde una cortina de brillante cabello negro caía. El Sly suspiró silenciosamente y miró al frente con resignación, Merlín ¿porqué siempre le pasaban cosas estúpidas? Ambos Slytherin negaron para sí mismos por las idioteces de Gideon. Finalmente, y deseando terminar con eso lo antes posible el chico se adelantó. -Yo, Zachary Parkinson, prometo cuidar y respetar a Eleanor Greengrass, en lo próspero y en lo adverso, permaneciendo a su lado por el resto de mi vida.- Resitó sin pensarlo demasiado con tono algo monótomo, mirando a la pelinegra sólo después de haber pronunciado su nombre frunciendo los finos labios en algo parecido a una pequeña sonrisa.




Eleanor Greengrass & Zack Parkinson

Eleanor Greengrass & Zack Parkinson

(Source: mrstomlinsonrph, via eleanor-greengrass)



(Source: justdropithere, via fuckyeahfrancisco)



Come As You Are | Rabastan & Zack 

its-rabastan-universe:

 

Rabastan se alegró de sobremanera cuando las puertas se habían abierto, no había tenido que dar más excusas a Amelia sobre lo ocurrido; pero ¿qué podía decirle? Sí, Amelia, sé quién la mató y porqué. Podría habértelo dicho, pero preferí no hacerlo. No, definitivamente no era una buena elección. Ella fue a buscar a Zack y él se fue a la habitación, a resguardarse entre las paredes para dejar de fingir que no sabía nada. Fue un alivio quedarse dormido al instante. No escuchó a ninguno de sus compañeros llegar, ni tampoco levantarse para ir a desayunar. Tiró de las cortinas, pero no se levantó. Harían un homenaje a la chica muerta, por supuesto que no asistiría. De ninguna manera escucharía que podría haber tneido un futuro por delante. Escuchó a alguien entrar y decidió tirar de la cortina, por lo que se levantó un poco, tan sólo para ver una silueta que, por supuesto, no era Rosier.—¿Zack? Soy yo…—pronunció para que lo reconociera. ¿Tu amigo Rabastan?—Rabastan…—

Identificó a Rabastan y el agarre de su varita apenas y perdió algo de fuerza, lo miró unos instantes a los ojos. Se veía más vivo que la última vez que lo había visto, eso lo tranquilizó y volvió la vista al baúl. -Si, ya te vi,- murmuró quedándose quieto unos segundos antes de agacharse a abrir el baúl, donde comenzó a revolver las cosas, según él verificando lo que había dentro para saber lo que faltaba. Estaba casi seguro que Rabastan no le había quitado la mirada de encima pero en realidad no sabía que más decir, ya no eran amigos, por lo que continuó ignorándole. Después se irguió para dirigirse a su buró, con pasos dudosos inusuales en Zack, donde levitó las cosas para que entraran a la petaca. Del aire, atrapó algo con la mano antes de que se alejara y lo miró arrugando la frente. -Creo que esta es tuya,- musitó antes de haber dudado, lanzándole al otro muchacho una pluma encantada para hacer trampa que habían utilizado hacía meses para que Rab aprobara un exámen de Historia.



andre-benjamin-holtz:

El profesor se hallaba hablando con unas personas en una cafetería de Londres, una que era demasiado céntrica y que estaba cerca de su hogar; se dio cuenta levantando la vista que uno de sus alumnos estaba ahí, lo miró por otros segundos esperando poder saludarlo; cuando por fin acabó ni siquiera había puesto atención a la chica con la que iba.—Que gusto verle por aquí.—saludó de forma cortés sonriendo a la persona estando suficientemente cerca.—¿Cómo te tratan las vacaciones?.—preguntó realmente interesado; era de los profesores que le interesaba el bienestar de sus alumnos, además quería escapar de su cita arreglada.

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Maldición, ¿en qué momento se había separado de Amelia? Lo último que quería era andar solo en Londres Muggle. Zack pasó por una cafetería con un agradable aroma a croissants, ¿y si su novia había corrido por uno? Nada le costaba echar un vistazo. Resoplando, el Slytherin entró a la cafetería y para su sorpresa logró reconocer a alguien. -Profesor,- llamó extrañado. -Eh, me tratan bien,- replicó para que la conversación fuera lo más corta y estándar posible. -¿De casualidad no ha visto a Amelia Bones por aquí?-



I’m going to kill you | Zack & Edgar 

eddysexybones:

Desde que se enteró del noviazgo de su hermana, su lado protector salió a flote, necesitaba hablar con él y dejarle muy en claro que su hermana no estaba sola. Era la primera vez que pasaba por algo así y sentía una punzada de celos de hermano mayor que no podía controlar del todo. Nadie podía lastimar a su hermanita. 

Anduvo por todos lados, tratando de buscar a Zachary, primero paso por el Gran Comedor, después los baños, pasó por las mazmorras y nada, parecía como si se estuviera escondiendo de él y eso solo lograba que se desesperara un poco. Pensó en buscar a su hermana, tal vez ella sabría en donde encontrarlo hasta que le preguntó al Barón Sanguinario si lo había visto por algún lado teniendo como respuesta una negativa. 

Pensó en ir de nuevo a las mazmorras y esperar un rato, en algún momento aparecerá, pensó para tranquilizarse cuando a lo lejos vio una silueta familiar para su hermana. Apresuró su paso, alcanzándolo al dar la vuelta en uno de los pasillos. —Hey, Parkinson.  su voz sonó seria, se recordó a sí mismo que le prometió a su hermana momentos antes que no lo amenazaría ni trataría de intimidarlo. —¿Tienes tiempo libre? Necesito hablar algo contigo. — dijo sereno, tenía que recordar las palabras de su hermana para permanecer calmado.

Volvía a las mazmorras desde la biblioteca cuando una voz desconocida lo llamó. Zack se dio media vuelta para ver a la persona, era Edgar Bones, el hermano de Amelia. No había que tener mucho cerebro para adivinarlo así que en cuanto el Slytherin vio la erecta postura del Hufflepuff, el chico de sexto entendió de lo que trataba. -Bones,- respondió Zachary asintiendo una vez y tratando de ignorar el extraño cosquilleo en su estómago al pronunciar aquel nombre. -Eh, claro.- Replicó con tranquilidad aunque sentía que en cualquier momento le soltarían algún reclamo. -¿Aquí mismo?- Preguntó acomodándose la mochila en el hombro.



God only knows, but you’ll never leave her | Zackelia 

ameliarockyourbones:

 

La mirada almendrada del chico se poso en ella y Amelia se la devolvió, secándose rápidamente las lagrimas. No quería que la viera así, no luego de lo que él había pasado. Trago saliva, no parecía entender y a ella no le sorprendía aquello. Se lo había encontrado consciente por un poco de suerte. La castaña soltó un suspiro. —Elise… mi prima… la han asesinado y la usaron de marioneta para que todos la vieran. La mataron de la peor forma posible, sin dignidad, sin un poco de pena ni resentimiento por alguien completamente inocente.— Murmuro, mirando un punto fijo en el agua. Tomo aire, porque sentía que los ojos se le inundaban de lagrimas de nuevo. Le dirigió la mirada.

Y tú casi mueres… te envenenaron frente a mí y no parecías despertar. Cuando me sentaba a tu lado en San Mungo pensaba que te perdía, que te ibas y que jamás volvería a poder hablar contigo.— Un sollozo se le escapo recordando el temor de perderlo. Zachary se le había metido en el corazón y no podía sacarlo. Mojandose la mano le acarició el cabello, tirándoselo hacía atras. —¿Te sientes mejor?— Pregunta.

Observó borrosamente las facciones de la castaña desde su posición, estaba llorando, era bastante claro. A pesar de estar sin moverse la cabeza le daba vueltas y se sentía nauseabundo pero se concentró en las palabras que la chica le decía. -¿Qué?- repitió incorporándose. -¿Qué has dicho?… ¿Quieres decir que la persona allá arriba era…- guardó silencio, observando su alrededor, no reconocía el lugar pero un pequeño frasco apareció al otro extremo de la bañera. Ahora sabía dónde estaban, la Sala de los Menesteres, la habitación que les daba lo que necesitaran.

Cuando Amelia continuó hablando Zack se giró hacia ella, provocándose una jaqueca. Le estaba hablando de San Mungo, o sea que era verdad que había salido, todo esto era real. Maldita sea, se sentía como un loco estúpido. Al escucharla sollozar se apresuró a acariciar sus mejillas. -Amelia, no, no llores, tranquila,- susurró consternado. Una de las manos de la bruja le remojó la cabeza echándole el cabello hacia atrás. -Si, eso creo,- asintió volviendo la cabeza hacia donde el pequeño frasco permanecía intacto. Era una poción de sobriedad porque era lo que Zachary necesitaba en esos momentos. Lo último que le hacía falta a la Gryffindor era cuidar de un ebrio demente esa noche. Se separó unos pasos de la chica y tomó la poción para beberla además de coger una toalla para salir de ahí, la poción haría efecto en unos minutos pero Amy no podía esperar tanto, necesitaba de alguien por lo que él se apresuró a vestirse. -Ven aquí, tranquila. Vamos a sentarnos,- le dijo una vez que estaba nuevamente vestido, rodeandola con los brazos en un abrazo protector.



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3 weeks ago · 1 note