Come As You Are | Rabastan & Zack 

its-rabastan-universe:

 

Rabastan se alegró de sobremanera cuando las puertas se habían abierto, no había tenido que dar más excusas a Amelia sobre lo ocurrido; pero ¿qué podía decirle? Sí, Amelia, sé quién la mató y porqué. Podría habértelo dicho, pero preferí no hacerlo. No, definitivamente no era una buena elección. Ella fue a buscar a Zack y él se fue a la habitación, a resguardarse entre las paredes para dejar de fingir que no sabía nada. Fue un alivio quedarse dormido al instante. No escuchó a ninguno de sus compañeros llegar, ni tampoco levantarse para ir a desayunar. Tiró de las cortinas, pero no se levantó. Harían un homenaje a la chica muerta, por supuesto que no asistiría. De ninguna manera escucharía que podría haber tneido un futuro por delante. Escuchó a alguien entrar y decidió tirar de la cortina, por lo que se levantó un poco, tan sólo para ver una silueta que, por supuesto, no era Rosier.—¿Zack? Soy yo…—pronunció para que lo reconociera. ¿Tu amigo Rabastan?—Rabastan…—

Identificó a Rabastan y el agarre de su varita apenas y perdió algo de fuerza, lo miró unos instantes a los ojos. Se veía más vivo que la última vez que lo había visto, eso lo tranquilizó y volvió la vista al baúl. -Si, ya te vi,- murmuró quedándose quieto unos segundos antes de agacharse a abrir el baúl, donde comenzó a revolver las cosas, según él verificando lo que había dentro para saber lo que faltaba. Estaba casi seguro que Rabastan no le había quitado la mirada de encima pero en realidad no sabía que más decir, ya no eran amigos, por lo que continuó ignorándole. Después se irguió para dirigirse a su buró, con pasos dudosos inusuales en Zack, donde levitó las cosas para que entraran a la petaca. Del aire, atrapó algo con la mano antes de que se alejara y lo miró arrugando la frente. -Creo que esta es tuya,- musitó antes de haber dudado, lanzándole al otro muchacho una pluma encantada para hacer trampa que habían utilizado hacía meses para que Rab aprobara un exámen de Historia.



andre-benjamin-holtz:

El profesor se hallaba hablando con unas personas en una cafetería de Londres, una que era demasiado céntrica y que estaba cerca de su hogar; se dio cuenta levantando la vista que uno de sus alumnos estaba ahí, lo miró por otros segundos esperando poder saludarlo; cuando por fin acabó ni siquiera había puesto atención a la chica con la que iba.—Que gusto verle por aquí.—saludó de forma cortés sonriendo a la persona estando suficientemente cerca.—¿Cómo te tratan las vacaciones?.—preguntó realmente interesado; era de los profesores que le interesaba el bienestar de sus alumnos, además quería escapar de su cita arreglada.

image

Maldición, ¿en qué momento se había separado de Amelia? Lo último que quería era andar solo en Londres Muggle. Zack pasó por una cafetería con un agradable aroma a croissants, ¿y si su novia había corrido por uno? Nada le costaba echar un vistazo. Resoplando, el Slytherin entró a la cafetería y para su sorpresa logró reconocer a alguien. -Profesor,- llamó extrañado. -Eh, me tratan bien,- replicó para que la conversación fuera lo más corta y estándar posible. -¿De casualidad no ha visto a Amelia Bones por aquí?-



I’m going to kill you | Zack & Edgar 

eddysexybones:

Desde que se enteró del noviazgo de su hermana, su lado protector salió a flote, necesitaba hablar con él y dejarle muy en claro que su hermana no estaba sola. Era la primera vez que pasaba por algo así y sentía una punzada de celos de hermano mayor que no podía controlar del todo. Nadie podía lastimar a su hermanita. 

Anduvo por todos lados, tratando de buscar a Zachary, primero paso por el Gran Comedor, después los baños, pasó por las mazmorras y nada, parecía como si se estuviera escondiendo de él y eso solo lograba que se desesperara un poco. Pensó en buscar a su hermana, tal vez ella sabría en donde encontrarlo hasta que le preguntó al Barón Sanguinario si lo había visto por algún lado teniendo como respuesta una negativa. 

Pensó en ir de nuevo a las mazmorras y esperar un rato, en algún momento aparecerá, pensó para tranquilizarse cuando a lo lejos vio una silueta familiar para su hermana. Apresuró su paso, alcanzándolo al dar la vuelta en uno de los pasillos. —Hey, Parkinson.  su voz sonó seria, se recordó a sí mismo que le prometió a su hermana momentos antes que no lo amenazaría ni trataría de intimidarlo. —¿Tienes tiempo libre? Necesito hablar algo contigo. — dijo sereno, tenía que recordar las palabras de su hermana para permanecer calmado.

Volvía a las mazmorras desde la biblioteca cuando una voz desconocida lo llamó. Zack se dio media vuelta para ver a la persona, era Edgar Bones, el hermano de Amelia. No había que tener mucho cerebro para adivinarlo así que en cuanto el Slytherin vio la erecta postura del Hufflepuff, el chico de sexto entendió de lo que trataba. -Bones,- respondió Zachary asintiendo una vez y tratando de ignorar el extraño cosquilleo en su estómago al pronunciar aquel nombre. -Eh, claro.- Replicó con tranquilidad aunque sentía que en cualquier momento le soltarían algún reclamo. -¿Aquí mismo?- Preguntó acomodándose la mochila en el hombro.



God only knows, but you’ll never leave her | Zackelia 

ameliarockyourbones:

 

La mirada almendrada del chico se poso en ella y Amelia se la devolvió, secándose rápidamente las lagrimas. No quería que la viera así, no luego de lo que él había pasado. Trago saliva, no parecía entender y a ella no le sorprendía aquello. Se lo había encontrado consciente por un poco de suerte. La castaña soltó un suspiro. —Elise… mi prima… la han asesinado y la usaron de marioneta para que todos la vieran. La mataron de la peor forma posible, sin dignidad, sin un poco de pena ni resentimiento por alguien completamente inocente.— Murmuro, mirando un punto fijo en el agua. Tomo aire, porque sentía que los ojos se le inundaban de lagrimas de nuevo. Le dirigió la mirada.

Y tú casi mueres… te envenenaron frente a mí y no parecías despertar. Cuando me sentaba a tu lado en San Mungo pensaba que te perdía, que te ibas y que jamás volvería a poder hablar contigo.— Un sollozo se le escapo recordando el temor de perderlo. Zachary se le había metido en el corazón y no podía sacarlo. Mojandose la mano le acarició el cabello, tirándoselo hacía atras. —¿Te sientes mejor?— Pregunta.

Observó borrosamente las facciones de la castaña desde su posición, estaba llorando, era bastante claro. A pesar de estar sin moverse la cabeza le daba vueltas y se sentía nauseabundo pero se concentró en las palabras que la chica le decía. -¿Qué?- repitió incorporándose. -¿Qué has dicho?… ¿Quieres decir que la persona allá arriba era…- guardó silencio, observando su alrededor, no reconocía el lugar pero un pequeño frasco apareció al otro extremo de la bañera. Ahora sabía dónde estaban, la Sala de los Menesteres, la habitación que les daba lo que necesitaran.

Cuando Amelia continuó hablando Zack se giró hacia ella, provocándose una jaqueca. Le estaba hablando de San Mungo, o sea que era verdad que había salido, todo esto era real. Maldita sea, se sentía como un loco estúpido. Al escucharla sollozar se apresuró a acariciar sus mejillas. -Amelia, no, no llores, tranquila,- susurró consternado. Una de las manos de la bruja le remojó la cabeza echándole el cabello hacia atrás. -Si, eso creo,- asintió volviendo la cabeza hacia donde el pequeño frasco permanecía intacto. Era una poción de sobriedad porque era lo que Zachary necesitaba en esos momentos. Lo último que le hacía falta a la Gryffindor era cuidar de un ebrio demente esa noche. Se separó unos pasos de la chica y tomó la poción para beberla además de coger una toalla para salir de ahí, la poción haría efecto en unos minutos pero Amy no podía esperar tanto, necesitaba de alguien por lo que él se apresuró a vestirse. -Ven aquí, tranquila. Vamos a sentarnos,- le dijo una vez que estaba nuevamente vestido, rodeandola con los brazos en un abrazo protector.



ooc

Read More


16 hours ago · 1 note

You’re Not As Brave As You Were At The Start | Andrómeda & Zachary 

El viaje en el Expresso de Hogwarts no podía ser más deprimente. El silencio en los vagones parecía ser casi tangible, con la excepción de algunos en los que ligeros sollozos podían ser apreciados por la falta de ruido. Zack compartía compartimiento con Amelia, algunas de sus amigas y Edgar quien se había rehusado a abandonar o despegarse de su hermana menor nuevamente. Todos iban en silencio y después de unos minutos algunas de las chicas, Amy incluida cayeron dormidas, probablemente no habrían podido dormir mucho durante la noche. No estaba seguro pero Zachary creía sentir una mirada sospechosa de parte de Edgar, como si odiase a todos los Slytherin. Por un rato Zack trató de ignorar aquello pero pasados los minutos necesitaba salir de ahí, al menos unos momentos, después de todo Amelia estaría a salvo con su hermano. De todas formas no se alejaría demasiado. El Sly se puso de pie con cuidado de no despertar a nadie y con la mirada del Hufflepuff bien clavada en su espalda este salió del compartimiento, encontrando a Andrómeda inmediatamente en el pasillo. -Hey,- musitó Parkinson en tono muy bajo y sin muchos ánimos.



Come As You Are | Rabastan & Zack 

Por la mañana siguiente después de dejar la Sala de Menesteres Zachary se encargó de dejar a Amelia con su familia. Edgar no estaba para nada contento y Zack entendía, después de todo que su hermana desapareciera toda la noche no debió ser nada agradable pero honestamente el hermano de la castaña había sido lo último en lo que el Slytherin había pensado. El chico prometió a Amelia la vería más tarde en el homenaje a su prima, necesitaba empacar las últimas pertenencias que permanecían en los dormitorios de Slytherin antes de las vacaciones. Fue así que se despidió de los cabizbajos Bones y se dirigió con paso taciturno a las mazmorras. Apenas había unas cuantas personas en la Sala Común, pero nadie le dirigió la palabra por lo que llegó a las habitaciones de los chicos. Una vez en la propia, creyó no había nadie por lo que se dirigió a su baúl, pero unos pasos tras él hicieron que girara la cabeza con desconfianza, buscando la varita en su túnica por instinto.



ooc 

Read More



ooc



God only knows, but you’ll never leave her | Zackelia 

ameliarockyourbones:

El mundo le daba vueltas, estaba mareada, el vestido manchado de sangre luego de haber abrazado a su prima apenas unos segundos antes de que McGonagall la sacara de allí. El fin de curso que todos habían esperado se había venido abajo en solo unos segundos y Amelia caminaba por los pasillos lentamente, como si no pudiera creer que nunca mas compartiría una charla con Elise, que nunca mas la vería reír, que nunca mas se quedarían despiertas toda la noche hablando bobadas y escuchando música, que nunca mas disfrutarían de las tardes enteras en la casa de la nana tomando té y comiendo galletas… un montón de recuerdos le surcaban la mente y todos parecían muy lejanos.

Al alzar la vista vió a Zachary, apoyado contra una de las paredes del pasillo y corrió hacía él. Estaba ebrio y murmuraba su nombre cuando ella lo tomo en sus brazos. Suspiro, se sentía destrozada, pero no iba a dejar a Zack allí de ese modo… él también venía de algo muy complicado. Comenzo a caminar con él a cuestas, aunque daba algunos pasos que la ayudaban un poco en su tarea. Llego al pasillo de la Sala de Menesteres y paso tres veces, hasta que la puerta apareció frente a ella y entraron. No quería irse a su cuarto, no quería estar sola… dentro de la Sala se encontró con un gran baño, una gran tina con varios grifos y algunos espejos, a un costado, separado por un biombo de colores dorados y rojizos, una cama. Iba a tratar que Zachary se sintiera mejor e iba a acostarse allí, con él. No importaba si estaba sin sus cinco sentidos, solo quería que la abrazara. Trago saliva mientras trataba de mantenerlo en pie mientras le sacaba el traje y lo metía en la tina con agua tibia. Ella se saco los zapatos, sentandose en el borde y haciendo que apoyara la cabeza en sus rodillas. —Las cosas no parecen mejorar mucho…— Susurro mientras una lagrima se le escapaba y le remojaba un poco el hombro.

El tiempo transcurría de manera irreal, un segundo parecía una hora y las horas corrían como segundos. Tras perderse por la mesa de bebidas un tiempo, la mezcla de los últimos medicamentos y pociones de San Mungo con el ponche adulterado y el alcohol que él portaba en la túnica de gala había hecho trastabillar al Slytherin en algunas ocaciones. La entrega de premios transcurría de manera irrelevante, al menos para Zachary que no prestaba atención pues encontraba más interesante el fondo de las copas o el amargo sabor de su boca tras los tragos. No fue hasta que una tormenta de murmuros, gritos ahogados y chillidos llamaron su atención a la tarima, donde un cuerpo ensangrentado colgaba frente a todos. El Sly prácticamente soltó el último vaso que llevaba en terror, pues su primer pensamiento fue el vestido rojo que Amelia llevaba esa noche. -Amy,- vociferó llendo por su varita dentro de la ropa y comenzando a abrirse paso entre el mar de estudiantes cuyas reacciones eran todas diferentes. Le fue casi imposible acercarse al escenario, todos empujaban y gritaban, tratando de buscar algo lógico que hacer, huír, esconderse, ayudar…

Uno de los profesores se interpuso en su camino, envíandolo junto con otro grupo de estudiantes al otro lado del comedor donde esperaron la llegada de los aurores. Fue el mismo profesor quien notó el estado de ebriedad de Zack, razón por la cual le soltó un sermón mientras éste trataba de dejar el grupo y correr a la tarima. Algún tiempo después, probablemente unos cuantos minutos, el murmullo del apellido Bones como la víctima del atentado llegó a sus oídos. Parkinson cayó en shock, su padre había cumplido la amenaza… Nadie se acercó más a hablarle, no supo nada más, las imágenes de las torturas pasadas comenzaron a reproducirse en su mente.

Cuando los alumnos pudieron salir del Gran Comedor echó a andar por inercia cuando le indicaron que siguiera a un grupo de estudiantes, que ni siquiera eran de Slytherin y en algún momento se quedó atrás. Tampoco se dio cuenta cuando se detuvo, recargándose contra un muro. Una persona se acercó para ayudarlo y simplemente le siguió por falta de convicción, y porque caminar aparentemente era más difícil, al igual que formular oraciones coherentes. Ya no sabía si estaba teniendo otra pesadilla o si todo aquello era real, cuando comenzaron a desvestirlo quiso suponer que estaba en San Mungo y la persona que lo ayudaba era una de las sanadoras, su mente debía estarle gastando una broma, o quizás era su padre nuevamente jugando con él por lo que entró a la bañera sin refutar una sola vez. Si hacía caso quizás todo terminara pronto y de manera positiva, pero tenía miedo y su expresión perpetua de alarma era evidente. Le hicieron reposar la cabeza sobre un regazo y lo primero que vio fue a Amelia, sus papilas dilatándose al instante. -Amelia,- la nombró. -¿Qué quieres decir?- preguntó temiendo la respuesta, creyendo que le diría que estaba muerta, o que ambos lo estaban.



ooc

Read More



"Querido Zack:

Me entere de lo que sucedió y no solo estoy profundamente consternada si no que también enfada con lo ocurrido. No entiendo como alguien pudo hacerte algo de esa forma , pero no deseo abrumarte pues ya bastante tienes con estar en San Mungo.

Te envío una canasta con golosinas, pastelitos y otras cosas. No creo que vayas a leerlo enseguida pero cuando lo hagas sabrás que deseo que te recuperes porque aquí en Hogwarts se te echa de menos.

Con cariño, tu amiga,

E. Greengrass.”

Finalizó de leer la sanadora, observando la reacción del muchacho que no había dicho ni una sola palabra desde hacía horas. El chico apenas y se giró hacia la bruja, observando la canasta de regalos que Eleanor le había hecho llegar. 

-Su amiga Eleanor debió estar muy preocupada, mire lo linda y enorme que es la canasta, señor Parkinson.- Continuó la bruja son sonrisa bonachona, pero la mirada que le dedicó el chico esfumó aquel gesto de inmediato.

-Déjeme solo, puedo terminar por mi cuenta,- le espetó Zack pasándose la camisa antes de comenzar a abotonarla, odiando la manera en que la sanadora lo había llamado. Cuando estuvo solo y vestido rodeó la cama, sentándose unos segundos en ésta para observar la tarjeta de Eleanor por primera vez.



The World Gets Darker | Open Para 

Sabía que Amelia ya debería estarlo buscando, hacía unos veinte minutos que la había dejado con Marlene hablando, la licorera que siempre cargaba consigo nunca estaba vacía, estaba encantada para rellenarse cada que se vaciara, pero el Sly permanecía cerca de la mesa de bebidas y bocadillos para aparentar un poco lo que bebía. Alejado de la mayoría, un borrón de vestido rojo pasó por ahí, recordándole de su novia por lo que sacudió levemente la cabeza y se dispuso a ir a buscarla. Sin embargo había bebido ya demasiado y sus pasos estaban lejos de ser derechos y seguros, chocó con algunas que pasaban pero decidió que si no se disculpaba quizás ni siquiera le prestaran atención. Caminaba con dos vasos en las manos, supuestamente para su novia y su amiga pero todos los contenidos iban derramándose por el suelo a causa del embriagado estado del Slytherin.



(via justforyoufranciscolachowski)



ismeda-black:

El baile de fin de curso era algo que no se quería perder porque podía ayudarla a seguir con su plan de volver a ser ella misma, así que ahí estaba, con una bebida en la mano mirando a su alrededor, buscando a alguien con quién conversar o esperando a que pusieran alguna canción buena para bailar. Observó como un par de personas se dirigían a votar de último momento. Sonrió levemente, al menos ella se estaba ahorrando eso por haber votado ya— Es una locura esto de los votos, ¿no crees? —comentó a quién estuviese junto a ella, sin fijarse en quién era.

http://media.tumblr.com/e0dfe84329723e2cff95184b606a0c42/tumblr_mjtlwymbZa1qhzh1go5_250.gif

Escaneaba la multitud en busca de las dos únicas personas que le importaban y antes de encontrar a la Gryffindor encontró a su mejor amiga, parada ahí, sola. La observó de distancia unos segundos, como queriendose convencer de lo que veía era real, Andrómeda estaba bien, al menos hasta donde se podía ver. El estómago le dio vueltas con nauseas, peleando contra aquella enfermiza imágen de su amiga que había visto hacía unos días. Su corazón latió con violencia mientras el semblante le palidecía. Zack tomó aire con calma, Todo está bien, es Hogwarts, no va a pasar nada malo, se repetía sin perder de vista a la morena. Sintió que habían pasado siglos desde que se había parado ahí por lo que continuó hasta ella y la escuchó murmurar. -¿Qué votos?- preguntó sin entender antes de forzar algo parecido a una pequeña sonrisa cuando Andrómeda se giró reconociendo su voz.

image